Escoja algo que sólo pensarlo haga del negro un gris claro. Imagínelo ahora dentro de una persona, de la que sólo conoces la punta de un inmenso iceberg. Quizás tenga bastante tiempo para ver el resto, y le encanta descubrir. Suena el teléfono, está cansado y le duele el cuerpo. ¡Al cuerno! Quiere verla, y le daría igual estar desangrándose.
Baja esos ''veinte'' minutos cada vez más cortos. Llega, y ahí está, y no evita bañarse en cada poro de su piel. No podría evitarlo ni intentándolo. Y el gris claro se vuelve transparente. Deje de imaginar, espero que llegue tarde a verla.
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