Y entonces mi felicidad abrió los labios para decir:
Jamás podré olvidar todo lo vivido contigo, mucho menos a ti. Siempre estaré a tu lado, y sentiré esas mariposas como al principio. A veces tropezamos en el mismo escalón y chocamos pero ésto no se puede estropear tan fácilmente y lo sabes. No lamentaré sostener tu mano mientras siga ahí. Espero sentir siempre lo mismo pero si algún día cambia no será porque yo lo haya decidido. Me cuesta confiar en la gente pero sabes que tu la tienes toda. Perdono pero no olvido, y espero que tu tampoco.
Aunque siéndote sincera, dudo mucho que esto algún día se pueda olvidar. Has sido y eres una gran etapa de mi vida la cual es una de las mejores que yo logre recordar. Y la infancia es algo que siempre te persigue. Para mí, espero, por suerte.
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